No pedir ayuda, este siempre será el principal error de un empresario

Casi se trata de una regla generalizada el hecho de no pedir ayuda pues nos cuesta. En el caso de los empresarios, este se trata de uno de los principales errores que suelen cometer en su carrera ya que no saben hacerlo, ni tampoco saben lo importante que es contratar conferencias empresariales.

Y exactamente de eso es que depende el estancamiento o el crecimiento de su negocio, pero también de otras áreas de su vida. En tal sentido, hoy explicaremos por qué siempre se debe pedir apoyo, incluso si se trata de conferencistas empresariales.

¿Por qué pedir ayuda a alguien más nos cuesta tanto?

Cuando nos iniciamos como emprendedores, es normal que intentemos buscar tanto herramientas del tipo charlas para empresas como apoyo familiar, de amigos, conocidos o también de otros empresarios y la razón por la que nos acercamos a ellos es para salir adelante.

En el momento en que crecemos como empresarios, se llega a un punto donde nos cuesta solicitar ayuda de cualquier tipo, bien sea económica, motivacional e, incluso, espiritual.

¿Por qué será que eso sucede? Posiblemente sea porque la empresa se encuentra en un buen momento, se desarrolló, cuenta con renombre y nos hemos dado a conocer gracias a ello.

También es que llega un momento donde el ego nos limita para pedir el apoyo de otras personas para dar charla para trabajadores. Este es un grave error que, en la actualidad, estamos viviendo en el mundo de los negocios. Así mismo se convierte en una de las razones de peso por las que un empresario consigue el fracaso.

Al comenzar somos pequeños, y es por ello que solicitamos ayuda y eso no nos costó. Solemos decir: hay mucho que aprender. Pero, en ese momento en el que hemos aprendido mucho, aceptar que necesitamos del apoyo de alguien más puede resultar complicado.

Este es un grave error, ya que en vez de continuar creciendo, tan solo nos quedamos con el conocimiento alcanzado hasta el momento, aparte de que nos mantenemos cómodos en nuestra zona de confort sin ir en búsqueda del crecimiento. Pero, mantenernos cómodos no siempre resulta bueno.

También hay que estar conscientes de que no todos los empresarios son así, lo que sí es cierto es que muchos no acuden a solicitar ayuda ni buscan algún tipo de respaldo con expertos, bien sea con un mentor o coach de negocios. Algunos no saben cómo solicitarla y allí radica la situación.

¿A dónde queremos llegar? A que debemos aceptar que necesitamos ayuda, aunque muchas veces nos cuesta y dicha limitante afecta nuestro negocio y también a nuestra vida personal.

¿Al negocio? Si, porque dejamos de crecer y de aportar valor. ¿Y en nuestras vidas? Porque llegamos a sentirnos frustrados, lo que no nos permitirá fluir de forma libre hacia las metas más agresivas o retadoras que deseamos lograr.

No hay que permitir que el ego o el hecho de que lleguemos a un punto importante en nuestro negocio y nuestras vidas nos reste la capacidad de pedir apoyo a expertos o personas que puedan añadir valor. No es cosa sencilla dejar a un lado el miedo a solicitar ayuda, aunque en realidad vale la pena hacerlo.

Exitosos que decidieron pedir ayuda

Luis Alfonso, es un empresario de origen latino radicado en EE.UU. Su negocio no estaba funcionando como lo deseaba desde hace algún tiempo.

La verdad es que su negocio no estaba mal, pero un día solicitó ayuda de especialistas. Se inicio el trabajo y su negocio creció, pasó de vender 10,000 dólares cada mes, a vender 100,000 dólares mensuales tan solo por abrirse y decir que necesitaba ayuda.

Otro ejemplo es el de Victor, quien acudió a los especialistas diciendo que tenía ocho años con su negocio y aún no había podido levantarlo todo lo que quería, y que ya no avanzaba más; y esa era la razón por la que estaba solicitando ayuda pues ya no sabía qué hacer; se encontraba saturado de ideas propias y no podía implementarlas ni avanzar. Desde ese momento comenzó a crecer el 130% en sus ventas de negocio, y eso ocurrió solo por abrirse a pedir ayuda.

Finalmente podemos citar a Jean. El acudió a los expertos vendiendo un producto que contaba con gran potencial ubicado en determinada cantidad de tiendas. Pedir ayuda no le costó y luego de un año, ya se encontraba en cuatro cadenas comerciales nuevas.

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